
En este artículo
- Antes de empezar: las reglas de la sesión
- El marcador: la pieza que casi todos se saltan
- 1 · El nombre, la base de todo
- 2 · Sienta, el botón de pausa
- 3 · Echado, el sienta que dura
- 4 · Quieto, el comando que salva la visita
- 5 · Junto, cuando el paseo deja de ser una lucha
- 6 · Aquí, el comando que algún día le salva la vida
- Bonus: dar la pata en 10 minutos
- El cronograma de cuatro semanas
- Los cuatro errores que arruinan a un Doberman
- Cuándo llamar a un profesional
El Doberman no necesita un adiestramiento complicado: necesita cinco comandos bien enseñados, sesiones de cinco minutos y un dueño constante. Esta guía no habla de teoría. Da el paso a paso de cada comando, con el número de repeticiones, cuántos días lleva, qué hacer cuando no obedece y los errores que arruinan el entrenamiento. Es el mismo método que les pasamos a las familias que se llevan a nuestros cachorros.
Antes de empezar: las reglas de la sesión
Ignora esta parte y ningún comando de abajo va a funcionar bien. Vale para todos.
- 5 minutos, 3 veces al día. El Doberman se desconecta con la repetición tonta. Veinte repeticiones seguidas y empieza a mirar para el costado. Tres sesiones cortas le ganan a una larga, siempre.
- Entrena con hambre. Antes de la comida, no después. Un perro con la panza llena no trabaja por un premio.
- Un comando por vez. Pasa al siguiente solo cuando el actual salga 8 veces de cada 10 intentos.
- Termina siempre en un acierto. Aunque tengas que pedir algo fácil al final. Lo último de la sesión es lo que queda.
- Nunca grites. El Doberman es la raza que trabaja para agradar a su dueño, y la que se lastima con el grito. Un método basado en el susto crea un perro inseguro, y el perro inseguro es el que da problemas de verdad.
El marcador: la pieza que casi todos se saltan
Antes del primer comando, enséñale al perro una palabra que signifique "eso que acabas de hacer estaba bien, el premio viene ahora". Puede ser "¡eso!", un clic de clicker, lo que prefieras, siempre que sea siempre igual.
Cómo instalarlo en 2 días: con el perro suelto cerca de ti, di "¡eso!" y entrégale un premio en ese mismo instante. Sin pedir nada a cambio. Repite 10 veces, 3 veces al día. En dos días, cuando digas "¡eso!" él va a girar la cabeza esperando la comida. Listo, el marcador está instalado.
Por qué importa: el perro asocia el premio al instante exacto del acierto, y no a lo que estaba haciendo tres segundos después. Sin marcador, premias al perro que ya se levantó, y lo que aprende es a levantarse.
1 · El nombre, la base de todo
Para qué sirve: el nombre no es identificación, es un comando. Significa "mírame ahora". Sin él, ningún otro comando alcanza al perro a tres metros de distancia.
- Ponte a un metro del perro, con él distraído.
- Di el nombre una sola vez, en tono normal.
- En el instante en que gire la cabeza: "¡eso!" y entrégale el premio.
- Si no gira en 2 segundos, no repitas el nombre. Haz un ruidito para llamarle la atención, y cuando mire, marca y recompensa de la misma manera.
- 10 repeticiones por sesión. Cuando acierte 8 de 10, aumenta la distancia y entrena con ruido alrededor.
Plazo: de 3 a 5 días para que un cachorro responda dentro de casa.
El error que lo mata: gastar el nombre sin necesidad. Llamarlo para regañarlo, repetirlo tres veces seguidas, usar el nombre cuando no hace falta. El nombre se vuelve ruido. El nombre nunca reprende. Quien recibe regaños con su propio nombre aprende a ignorarlo.
2 · Sienta, el botón de pausa
Para qué sirve: un perro sentado no está haciendo ninguna travesura. Es el comando que más vas a usar en la vida.
- Con el perro de pie frente a ti, sostén un premio cerrado en la mano, a la altura de su hocico.
- Mueve la mano despacio hacia arriba y hacia atrás, por encima de su cabeza. El hocico acompaña, el trasero baja solo: es física, no obediencia.
- En el instante en que el trasero toque el piso: "¡eso!" y entrega.
- Repite 5 veces. Recién en la sexta empieza a decir la palabra "sienta", medio segundo antes de hacer el gesto.
- Después de unos 3 días, haz el gesto con la mano vacía y dale el premio con la otra mano. Ahí ve reduciendo el gesto hasta que quede solo la palabra.
Plazo: de 2 a 3 días para el movimiento, de 1 a 2 semanas para que responda solo a la palabra.
Si no se sienta: si salta para agarrar el premio, tu mano está demasiado alta, bájala hasta casi tocarle el hocico. Si camina para atrás en vez de sentarse, entrena con él de espaldas a una pared.
Después de que lo aprendió: pide sienta antes de la correa, antes de la comida, antes de abrir la puerta. Así se vuelve costumbre, y así el perro aprende que lo bueno viene después de pedir permiso.
3 · Echado, el sienta que dura
Para qué sirve: es la posición de espera larga. Un perro echado se queda quieto media hora; sentado, dos minutos.
- Empieza con el perro sentado.
- Premio cerrado en la mano, frente al hocico. Lleva la mano derecho hacia abajo, hasta el piso, entre sus patas delanteras.
- Cuando el hocico esté en el piso, arrastra la mano despacio lejos de él, dibujando una "L". El cuerpo baja detrás.
- Codos en el piso: "¡eso!" y entrega.
- Después de 5 aciertos, agrega la palabra "echado" antes del gesto.
Si levanta el trasero: alejaste la mano demasiado rápido. Haz la "L" más despacio. Si no baja de ninguna manera, siéntate en el piso con la pierna doblada y haz que pase por debajo de tu rodilla para agarrar el premio, y el cuerpo se echa solo.
4 · Quieto, el comando que salva la visita
Para qué sirve: suena el timbre, el perro se queda en su lugar y la visita entra sin que la reciban 35 kilos de entusiasmo.
- Perro sentado. Palma de la mano abierta en dirección a él y di "quieto".
- No te muevas del lugar. Cuenta un segundo, marca y recompensa. Es eso, la primera lección del "quieto" dura un segundo.
- Sube a 3 segundos. Después 5. Después 10.
- Recién cuando aguante 10 segundos contigo quieto, empieza la distancia: un paso atrás y vuelves enseguida. Un paso. En los días siguientes, dos, tres.
- Solo después de dominar tiempo y distancia entra la distracción: alguien que pasa, un juguete en el piso, el timbre.
- Libéralo siempre con una palabra ("¡puedes!", "¡libre!"). El perro necesita saber cuándo terminó el comando, porque si no decide solo, y ahí no tienes "quieto".
La regla de oro: aumenta una variable por vez, o tiempo, o distancia, o distracción. Nunca dos juntas. Quien se salta etapas le enseña al perro a romper el comando.
Si se levanta: no lo regañes. Vuelve a ponerlo en su lugar en silencio y baja a un nivel más fácil (menos tiempo o menos distancia). Que falle es señal de que subiste demasiado rápido, no de que el perro sea terco.
Plazo: de 2 a 3 semanas para un "quieto" de 30 segundos contigo fuera de su campo de visión.
5 · Junto, cuando el paseo deja de ser una lucha
Para qué sirve: un Doberman adulto que tira arrastra gente. Y el tirón no se corrige con fuerza, se corrige quitándole el premio al acto de tirar.
- Empieza dentro de casa o en el patio, sin olores nuevos. La calle es el último paso, no el primero.
- Correa corta, perro de tu lado izquierdo. Premio en la mano izquierda, a la altura de la cintura.
- Da 3 pasos. Si la correa sigue floja: "¡eso!" y el premio a la altura de tu pierna (nunca adelante, porque el premio adelante enseña a tirar).
- En el instante en que la correa se tense, te congelas. Te vuelves estatua. No tires de vuelta, no digas nada.
- Espera. Cuando afloje la correa y te mire, marca y vuelve a caminar. Caminar es el premio.
- Sube a 5 pasos, 10, media manzana. Sal a la calle solo cuando logre 20 pasos de correa floja en el patio.
Prepárate: los primeros tres días vas a caminar 20 metros en 15 minutos. Es normal, y es exactamente el entrenamiento. En una o dos semanas entiende que la correa floja es lo que hace andar al mundo.
Sobre el equipo: el arnés antitirón ayuda al principio y te salva la columna, pero es una muleta, porque lo que enseña es la consecuencia, no el equipo. El collar de ahorque y el collar eléctrico están fuera de discusión: rompen la confianza de un Doberman y crean justamente el perro reactivo que nadie quiere.
6 · Aquí, el comando que algún día le salva la vida
Para qué sirve: es el más importante de todos, y el más destruido por dueños bienintencionados.
- Usa una correa larga de 5 a 10 metros en un lugar seguro. Nunca entrenes la llamada con el perro suelto al principio, porque si te ignora y no pasa nada, acabas de enseñarle que "aquí" es opcional.
- Déjalo distraerse. Llámalo una sola vez: "¡Aquí!" en tono animado, nunca enojado.
- Mientras viene, aliéntalo con la voz. Cuando llegue, hazle una fiesta desproporcionada: 3 o 4 premios seguidos, elogio, mimos. La llegada tiene que ser lo mejor de su día.
- Si no viene, usa la correa larga para traerlo con suavidad, y festeja igual cuando llegue. Nunca dejes un "aquí" sin respuesta.
- 5 repeticiones por sesión, nunca más. La llamada se gasta rápido: repetirla de más convierte el comando en ruido.
La regla que no se puede romper nunca: nada malo pasa jamás después del "aquí". Si llamas al perro para darle el baño que odia, para cortarle las uñas o para regañarlo por el zapato mordido, aprende que atender es malo, y el día en que esté corriendo hacia la calle, no viene. ¿Necesitas hacer algo desagradable? Ve tú hasta él.
Plazo: de 3 a 4 semanas para una llamada confiable en un ambiente controlado. La llamada con distracción alta (otro perro, calle con movimiento) lleva meses, y es normal.
Bonus: dar la pata en 10 minutos
Este no cambia la convivencia, pero es el truco que pide toda visita y el que más anima a quien está empezando, porque le enseña a entrenar al dueño tanto como le enseña al perro.
- Perro sentado frente a ti.
- Cierra un premio en la mano y ofrécele el puño cerrado a la altura de su pecho.
- Va a oler, lamer, intentar abrirlo con el hocico. Espera. No digas nada.
- En el momento en que la frustración le haga levantar la pata para raspar tu mano, y va a pasar, es reflejo de perro, marca al instante: "¡eso!" y abre la mano.
- Repite 5 veces. En la sexta, di "dame la pata" medio segundo antes de ofrecer el puño.
- Después de 10 aciertos, ofrécele la mano abierta y vacía. Cuando apoye la pata, marca y recompensa con la otra mano.
Si solo empuja con el hocico: sostén el puño un poco más bajo, a la altura de las patas. Si aun así no la levanta, hazle una cosquilla suave detrás de la pata para provocar el movimiento, y marca en el momento en que se despega del piso.
El cronograma de cuatro semanas
Un mes, 15 minutos por día, en el orden que funciona:
| Semana | Qué entrenar | Meta al final de la semana |
|---|---|---|
| 1 | Marcador + nombre + sienta | Mira al oír el nombre; se sienta con el gesto |
| 2 | Sienta solo con la palabra + echado + "quieto" de 10 segundos | Se sienta y se echa sin gesto; se queda quieto contigo cerca |
| 3 | Junto en el patio + "quieto" con distancia | 20 pasos de correa floja; se queda quieto contigo a 3 metros |
| 4 | Aquí con la correa larga + junto en la calle + la pata | Viene cuando lo llamas en el patio; pasea sin arrastrarte |
Arraste a tabela para o lado para ver todas as colunas.
Los cuatro errores que arruinan a un Doberman
- Repetir el comando. "Sienta, sienta, ¡SIENTA!" enseña que el comando es la tercera vez. Dilo una vez y ayuda al perro a acertar.
- Recompensar tarde. El premio 3 segundos después del acierto premia lo que está haciendo ahora, no lo que hizo. Por eso existe el marcador.
- Recompensar sin querer. Salta sobre la visita y recibe mimos para "calmarlo", y acaba de aprender que saltar trae mimos. El Doberman aprende lo correcto y lo incorrecto con la misma velocidad.
- Entrenar irritado. Si el día fue malo, sáltate la sesión. Cinco minutos contigo impaciente deshacen una semana buena.
Cuándo llamar a un profesional
El adiestramiento básico lo hace cualquier familia en casa, y esta guía alcanza. Busca un adiestrador de refuerzo positivo si aparece: gruñido cuando te acercas a la comida o al juguete, miedo que no pasa con el tiempo, reactividad con otros perros en la calle, o destrucción por ansiedad cuando se queda solo. Son problemas de conducta, no de obediencia, y cuanto antes se traten, más simples de resolver.
El temperamento es materia prima: ningún entrenamiento arregla a un perro de origen dudoso, y ningún perro bien nacido se vuelve educado solo. Por eso hablamos tanto del temperamento del cachorro al adulto y de la socialización en las primeras 12 semanas, la ventana que abre o cierra buena parte de lo que vas a poder entrenar después. Y si la fama de la raza todavía te preocupa, nuestra respuesta honesta está en ¿el Doberman es agresivo?.

Escrito por
Marcelo Vaz — criador en Dobs Kennel
Criadero registrado CBKC/FCI en Natal, Brasil. Dobermans con líneas de campeones de América y Europa, salud comprobada y acompañamiento a cada familia. Conozca el criadero →
